El actual concepto de lujo en la moda viene marcado por las nuevas generaciones de diseñadores. Un grupo de jóvenes creadores dispuestos a transformar esta parte de la industria tal y como la conocemos hoy. Comprometidos con las causas sociales y políticas que hoy nos atañen, huyen de lo establecido a la hora de desarrollar su modelo de negocio. La diseñadora Elena Vélez se encuentra entre ellos.

Su propuesta destaca gracias su visión disruptiva e inusual. También porque apuesta por la tradición y la artesanía local a la hora de confeccionar sus diseños. Graduada por la Parsons School of Design, Elena Vélez debutó en 2018 con su colección de tesis en la Fashion Week de Nueva York. Después fue invitada a la de Londres por el Swedish Fashion Council y aprovechó en 2020 para diplomarse por la escuela Central Saint Martins. El discurso creativo que emanaba de sus prendas hizo que la revista británica i-D la nombrara «diseñadora a que tener en el radar de la NYFW”. Y este reconocimiento marcó el punto de inicio de su carrera hacia el éxito.
De raíces puertorriqueñas, Elena Vélez nació y creció en Milwaukee (Wisconsin). Una ciudad del medio oeste estadounidense con una gran herencia artesanal y… una importante industria metalúrgica. Esto unido a su educación cerca de los Grandes Lagos y al trabajo de su madre como capitán de barco le han servido de inspiración para construir su identidad de marca. “Los astilleros, las salas de máquinas y los garajes de soldadura eran mis espacios favoritos de escondite cuando era niña. Milwaukee tiene un hermoso y sombrío telón de fondo industrial. La metalistería también es parte de mi ciudad y, realmente, creo que habla del carácter de las personas de las que vengo”, contaba en 2019 a la revista Teen Vogue.
El ADN deconstruido de Elena Vélez
El influjo de su ciudad natal se ve claramente plasmado en unas prendas en las que “se priorizan la funcionalidad y la utilidad frente a la perfección o la belleza”. Elena las confecciona con velas reutilizadas, cubiertas de barcos, acero y línea de barcos rescatados. Y reinterpreta la feminidad a través de una “estética agresivamente delicada”. La deconstrucción y el uso de materiales que, a priori, no son concebidos para el lujo en la moda es otra de sus constantes al diseñar. ”Me encanta trabajar con textiles desguazados, rescatados y reutilizados porque vienen cargados de energía de la vida que vivieron antes. Le aportan la cualidad de artefacto a la obra«, comentaba a Forbes en una reciente entrevista.
Su modelo de negocio, intrínsecamente sostenible, busca democratizar el capital creativo de la moda en Estados Unidos. Para ello Elena Vélez se basa en la autosuficiencia, el co-diseño y la colaboración con esas comunidades industriales a las que ha visto trabajar desde su infancia. «Me he dado cuenta de que si vas a crear moda auténtica, tienes que crear una comunidad real de personas que la apoye. En mi caso, son amigos que trabajan en fábricas o, cómo no, mi madre que trabaja en un astillero«… sin duda alguna, su voz resuena alto y claro a través de la influyente web Business of Fashion.
A sus 27 años, Elena Vélez ya ha diseñado piezas para cantantes como Solange Knowles, Ariana Grande, Halsey, Rosalía o Charlie XCX. Y sus propuestas le han valido el reconocimiento de varios medios importantes de la industria. Aunque para ella, el verdadero éxito es conseguir construir un espacio de colaboración artesanal con el talento local que le rodea. “Un día espero dirigir una marca de moda silenciosamente consciente que rechace las convenciones actuales de exceso y exclusión. Y defender el compromiso con la comunidad y la narración convincente como remedios definitivos para el lujo en la moda”, afirmaba a Teen Vogue. De momento, Elena Vélez está cada vez más cerca de conseguirlo.







