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ECOLOVER OPINA: CUATRO EJEMPLOS DE SUPERACIÓN PERSONAL CONVERTIDOS EN CUATRO IRRESISTIBLES FIRMAS DE CLEAN BEAUTY

Hacer de la necesidad una virtud. Hoy me apetece compartir con vosotros historias de personas que están dejando huella en el ámbito clean beauty porque fueron capaces de convertir una preocupación o un problema en un ejemplo de superación personal y profesional. Comienzo con Steven Bullon, de origen francés, consumidor de cosmética desde los 14 años y amante de los animales por encima de todo. Steven no podía entender que no existiera una firma de belleza que no dañara ni al planeta ni a los animales. Y que además no distinguiera entre el cuidado del hombre y de la mujer. Como no existía, tuvo que inventarla.

Así nació SCENS, un concepto de lujo natural que es único en el mercado. Su base es orgánica y vegana pero lo que realmente la diferencia del resto es que es ultraeficaz. Su producto estrella se llama Wow, un tres en uno que hidrata, revitaliza y restaura. También destaca Le Regard, un contorno de ojos que es anti ojeras, anti manchas y anti arrugas. Todo se crea con manteca de karité, acido hialurónico, extracto de uva, de sésamo, de avena, aloe vera… el resultado final es como un auténtico tratamiento de belleza. Por último, si tuviera que elegir un solo aceite en el mundo sería L´Elixir de Scens. Está compuesto por 15 aceites extraordinarios, todo su proceso de fabricación es sostenible y no utiliza plásticos en su packaging. ¿Su efecto? Es indescriptible, hay que probarlo.

Otro ejemplo de la obsesión por los ingredientes naturales es DRUNK ELEPHANT. Su sugerente nombre proviene de un mito africano. La historia cuenta que los elefantes comen la fruta caída del árbol marula y que se emborrachan. El aceite de marula es antioxidante y contiene ácidos grasos beneficiosos para la piel. La fundadora de esta firma, Tiffany Masterson, tenía una piel problemática, mixta, sensible, con brotes de acné, rosácea y poros abiertos. Buscó y rebuscó marcas de cosmética que funcionaran, pero lo hacían por poco tiempo e incluso alguna creaba un efecto rebote. Entonces comenzó una investigación en la que detectó 6 ingredientes que ella denominó “sospechosos”. En cuanto eliminaba el uso de alguno de ellos, su piel mejoraba. El problema era que no había productos libres de todos ellos. Y como no existían, tuvo que crearlos.

Las propuestas de Drunk Elephant no llevan aceites esenciales, tintes o fragancias artificiales. Tampoco siliconas, sodios, sulfatos, alcoholes o pantallas solares químicas. Tiffany explica que nuestra piel nace con una tendencia que puede ser grasa, seca, sensible… pero son los ingredientes que utilizamos los que provocan que una piel con tendencia grasa tenga acné, que se convierta en mixta o que una piel sensible se transforme en sensibilizada o reactiva. Todo se resume en que un mal invitado estropea una fiesta. ¿Su recomendación? Dejar de utilizar todos los productos que estemos usando, limpiarnos la cara con Pekke Bar, probar su aceite facial Virgin Marula y ver el cambio.

Atención la siguiente frase: “Sin esfuerzo, rápido y eficaz… todo combina con todo”. Es el leitmotiv de una firma que me fascina y utilizo a diario: ALLIES OF SKIN. Su fundador es Nicholas Travis, nacido en Hong Kong hace 34 años. A los 26, después de sufrir un acné severo durante toda su juventud, desarrolló esta línea de skincare para pieles cansadas y problemáticas. Nicholas tuvo que evitar fijar su base de operaciones y producción en China, ya que la ley le exigía realizar ensayos con animales para aprobar sus productos.

Ahora triunfa gracias a propuestas como el sérum Vitamin C Brighten, con una base sin agua para que la vitamina C no se oxide, y la crema limpiadora facial Molecular Silk Amino Hydrating. Este cleanser se crea con aminoácidos de seda que actúan como antioxidantes, con aceite de cártamo y de moringa como limpiadores, con ácido L-Ascórbico como anti opacidad y con ácido hialurónico como humectante. Y a todo ello hay que añadir que sus envases son de cristal, ahorrando 20.000 kilos de plástico de un solo uso al año. ¿Su siguiente objetivo? Apostar al máximo por los productos rellenables.

El último ejemplo de superación beauty es el de Trevor Stein, un químico que no podía entender como en su Sudáfrica natal, para el control de plagas, se fumigaba destruyendo todo el ecosistema. Para Trevor nuestra piel es un ecosistema andante y necesita un equilibrio entre las células y los microbios. ¿Qué mejor manera de reivindicar el microbioma que creando una marca basada en probióticos tópicos? La firma ESSE, además, comparte la citada obsesión por composiciones que no contengan ácido glicólico, fragancias sintéticas, colorantes, petroquímicos, sulfatos…

Sin embargo, lo que sí contiene es una base de ingredientes con origen botánico, a modo de homenaje hacia su tierra de nacimiento. Extracto de kigelia africana con efecto antiedad, aceite de semilla de baobab que es emoliente, aceite de semilla de marula antioxidante, extracto de rooibos que es antialergénico y la semilla de jojoba que favorece la elasticidad de la piel. Son solo algunos de los componentes que confirman el regreso de una cosmética vegana y ecológica, fruto de un proceso de investigación que vuelve a los orígenes. Tras él, se encuentra el gran esfuerzo de expertos como Steven, Tiffany, Nicholas o Trevor. Infatigables en busca de una piel cuidada, sana y radiante. 

https://www.youtube.com/watch?v=Fhkhkmufvc4&t=45s