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ECOLOVER OPINA: YA ES HORA DE IMPULSAR LA CREATIVIDAD AL VESTIR Y SALIR DE LA INEVITABLE ZONA DE CONFORT

Estamos en primavera. Estamos en la estación del año que representa el nacimiento, el despertar, la renovación, el florecimiento y el comienzo de un nuevo ciclo de la Tierra. “Ya es primavera” también es un popular slogan publicitario utilizado, desde los años 60, por unos grandes almacenes españoles para anunciar la llegada de las nuevas colecciones de la temporada. Es el pistoletazo de salida, el grito de guerra que, como resorte, invita a renovar el armario. ¿Cómo? Adaptando nuestros looks diarios a los ritmos que marcan las nuevas tendencias de moda.

No vamos a negar que, en términos generales, nos gustan las novedades y tenemos la necesidad de distinguirnos siendo innovadores… aunque luego no lo seamos en absoluto. Tenemos más opciones que nunca para vestir y, sin embargo, lo hacemos más uniformados que antaño. Porque nos empeñamos en seguir las tendencias mainstream que estandarizan la industria y que, a fin de cuentas, tampoco cambian tanto de una (micro)temporada a otra.

Así es como, en numerosas ocasiones, descubrimos que hemos comprado prendas que ya teníamos en nuestro armario. En la obra El Imperio de lo Efímero, el filósofo y sociólogo Gilles Lipovetsky afirma que la moda cambia sin cesar. Sin embargo, no todo en ella cambia, ya que esos cambios se suelen centrar en elementos superficiales y no en el patrón. Por ejemplo, un año se lleva la camisa blanca con chorreras y, al siguiente, está de moda que tenga lazada al cuello. Estos detalles que son tendencia en un momento dado sirven para identificar rápidamente a un o una fashion lover.

En la sociedad actual, el tiempo es un bien escaso. Tanto es así, que uno de los sueños más recurrentes en el ser humano es el de sentirse acorralado y perseguido. Ir con la lengua fuera y la sensación de que siempre nos faltan horas para casi todo es ya una constante en nuestras vidas. Esa falta de tiempo, nos lleva a la impaciencia. Por ello, no es de extrañar, que los productos preparados ganen cada vez más espacio en nuestras neveras o que acabemos actuando de manera impulsiva cuando nos vamos de compras.

Teniendo en cuenta que la paciencia es una cualidad extremadamente rara en la sociedad moderna, no debería sorprendernos que la ubicua tecnología, que proporciona gratificación instantánea y ahorro de tiempo, haya ganado terreno. Pero al mismo tiempo, puede ser una de las causas que contribuyan a la creciente falta de paciencia en la actualidad y, por supuesto, al consumo compulsivo. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Esa falta de tiempo nos ha vuelto más prácticos y también menos creativos. En el último estudio State of Creativity realizado por la empresa Adobe, se concluyó que era el factor principal con un 47% de los resultados. Estamos permitiendo que la industria de la moda nos proponga su repetitivo discurso año tras año y lo validamos porque a simple vista nos parece original. Cuando en realidad, nos presentan las mismas prendas con apenas innovaciones.

En el artículo anterior, os hablaba de la importancia del autoconocimiento para poder desarrollar nuestro propio discurso estético y para vestir acorde a nuestra esencia personal. También creo fundamental trabajar nuestra creatividad. En el momento en que lo hacemos, las posibilidades de lo que ya tenemos en nuestro armario se multiplican y las ganas de comprar productos nuevos prácticamente desaparecen.

No todo el mundo considera que tiene una mente creativa, pero la creatividad no es un don exclusivo de una privilegiada minoría. La creatividad implica crear conectando ideas e interconectando distintos conceptos de una manera original. Y todos tenemos esa capacidad desde nuestra infancia. Sin embargo, a medida que vamos creciendo va mermando. Debido a metodologías de aprendizaje que no favorecen la reflexión, la crítica y la imaginación. Además, en el momento que aprendemos a hacer las cosas de una determinada manera, no solemos buscar otras alternativas, nos acomodamos y lo automatizamos.

En la forma de vestirnos ocurre esto habitualmente. En el momento que nos acostumbramos a llevar las prendas de una determinada manera no solemos salir de esta zona de confort. Bien sea a través de una asociación de colores o de una combinación de prendas. ¿Cómo podemos fortalecer nuestro músculo creativo y cómo podemos multiplicar la versatilidad de nuestro armario?

Es fundamental aparcar la pereza, perder el miedo a equivocarnos, arriesgar y ser curios@s. También ayuda el relacionarnos con personas diferentes que nos aporten puntos de vista distintos, aparcar el pensamiento lógico y dejarnos llevar por nuestra intuición, dejando a un lado la vergüenza. Y cómo no, es esencial leer, escuchar música, visitar museos virtuales y disfrutar de películas, series o documentales que nos enriquezcan. En el momento que ejercitéis vuestro músculo creativo vais a renacer, a despertar y a renovaros por dentro y por fuera. Como ocurre cuando llega la primavera, vaya.

https://www.youtube.com/watch?v=lJW7n7t5b0o