fbpx

Envíos gratis si tu eco shopping supera los 30€

SOSTENIBILIDAD Y ACTIVISMO SOCIAL CONFLUYEN EN LA PROVOCADORA PROPUESTA DE MODA CREADA POR EL BRITÁNICO PATRICK MCDOWELL, ARE U READY?

Moda, política y sociedad han ido de la mano desde siempre. No es ninguna novedad. La ropa no solo nos viste, sino que va más allá de su mero carácter funcional. A lo largo de la Historia nos ha servido para establecer un estatus social o como vehículo para reivindicar cualquier tipo de causa (véanse las décadas de los años 60 y 80). Y en la actualidad no iba a ser menos. Eso sí, adaptándose a los problemas y cambios sociales que hoy nos atañen. Que son unos cuantos en lo que a la industria textil se refiere.

La sostenibilidad se encuentra entre los primeros de la lista, y se ha convertido en condición sine qua non para el trabajo de muchos diseñadores y firmas emergentes. Claro ejemplo de ello es el caso del inglés PATRICK MCDOWELL. Con solo 25 años ha conseguido construir una sólida carrera marcada por su espíritu activista y su visión innovadora de la moda ética y consciente. Esta última centrada en dos objetivos: reinventar el concepto de lujo a través del upcycling y cambiar el sistema a través de la educación creativa. Una meta ambiciosa… pero no inalcanzable, como bien demuestra su trayectoria.

Graduado por la prestigiosa escuela Central Saint Martins en 2018, la carrera de Patrick no ha hecho más que crecer. Un ascenso meteórico que se fraguó en los talleres de la icónica firma Burberry, donde realizó sus prácticas. Durante este periodo se dio cuenta de la gran cantidad de excedente que las grandes empresas no aprovechan y de las consecuencias que esto causa en el planeta. Y decidió hacer algo al respecto.

Para su colección de graduación no dudó en pedir a Christopher Bailey, el entonces director creativo de Burberry, los restos de telas y prendas sobrantes para reciclarlas y crear nuevos diseños. Con ellas confeccionó sus primeras piezas, adornadas con cristales de Swarovski también reciclados. Decidió entonces lanzar su propia firma, bajo la filosofía de “hacer ropa bonita y glamourosa que no dañase la tierra”. ¿Cómo? Reutilizando tejidos y piezas vintage, así como materiales de origen orgánico, como el algodón. ¿Su objetivo final? Según sus propias palabras, “transformar el exceso de stock en piezas de mayor valor para el consumidor, así como reinventar el rol de diseñador como lo conocíamos hasta hoy”.

Pero su primer contacto con el upcycling se remonta realmente a cuando tenía 13 años. Al no poder comprarle sus padres una nueva mochila para el colegio, él mismo se fabricó una con unos vaqueros viejos. A partir de ahí empezó a confeccionarlas semanalmente. Sin saberlo, sentaba las bases del que sería su trabajo 10 años después. “Para mí, la moda sostenible trata sobre rediseñar los sistemas para crear un impacto positivo o neutral en la gente y en el planeta”, explicaba a la web Eco-Age. “Por ejemplo, el mayor problema de la moda es el negocio mayorista. Tras graduarme, tomé la decisión de no hacer ventas al por mayor y ahora gano la mayor parte de mi dinero a través de talleres. Mis colecciones actúan como “think tanks” de ideas sostenibles con código abierto, para que cualquiera pueda encontrarlas, compartirlas y hacer lo que quiera con ellas”.

En este sentido, Patrick es un firme defensor de la educación creativa como medio para cambiar las cosas. Considera que, de este modo, se proporciona a los demás las herramientas para pensar por sí mismos y crear su propio futuro sostenible. “Pienso que nuestra capacidad para desaprender, reaprender y cambiar es la base del éxito de nuestro futuro creativo”, afirmaba a Vogue Australia. Su carácter innovador y comprometido ha sido, sin duda, uno de los grandes responsables de este éxito y de los logros que hoy acumula.

En 2019, fue nominado al Stella McCartney Today for Tomorrow Award. También fue el responsable de organizar la primera Swap Shop (tienda de intercambios) de la London Fashion Week. Es embajador global de la Graduate Fashion Foundation, en la que trabaja con alumn@s e instituciones de todo Reino Unido para explorar nuevos métodos de trabajo más sostenibles con un enfoque holístico. Ha diseñado una cápsula con la legendaria diseñadora y activista Katherine Hamnett llamada HELP, en defensa de los diseñadores ingleses afectados por el Brexit. Y es el Director de Diseño Sostenible de la firma italiana Pinko, con quien ha lanzado ya su segunda colección Reimagine, ahorrando y monetizando los excedentes de telas y ropa.

Aunque la sostenibilidad es su principal reto creativo, su impronta también está marcada por una fuerte carga emocional, especialmente relacionada con su familia y su propia historia. Para el británico, es importante que sus diseños evoquen emociones y recuerdos, que no sean solo ropa. Por eso, su colección debut llamada Climbing Family, trataba sobre una excursión que hizo con su padre de pequeño y le sirvió para tener una conversación entre ambos que no habían tenido hasta el momento. La segunda, Fairytales Aunties, se inspiraba en su madre y sus cinco tías: “Mujeres de Liverpool que son el pegamento que mantiene a nuestra familia junta. Siempre han estado apagando fuegos metafóricamente hablando“, contaba a Vogue Australia. La tercera (y última que ha presentado) se llamaba Catholic Fairytales y gira en torno a la historia de un chico al que la iglesia recrimina su homosexualidad como un estilo de vida erróneo.

El resultado de la fusión entre sus dos vértices creativos, el técnico y el emocional, es una firma vanguardista y genderless con una estética muy personal. A través de ella, demuestra que se puede crear moda de lujo y reducir su impacto negativo en el planeta. “Es impresionante ver cómo ahora la sostenibilidad se ha convertido en parte del lenguaje cotidiano de muchas marcas de la industria. Por supuesto, necesitamos movernos más rápido. Nuestra capacidad para probar nuevas vías de ingresos, como el alquiler, la recuperación, la reinvención o la fabricación por encargo, es lo que definirá el futuro de la moda actual”.