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Sulfatos y siliconas en el CHAMPÚ, ¡toma nota de todo lo que debes saber al respecto!

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7 enero 2026

Durante mucho tiempo, los champús tradicionales han recurrido a ingredientes como los sulfatos y las siliconas para ofrecer una sensación inmediata de limpieza, suavidad y brillo. Sin embargo, cada vez más personas buscan comprender qué aportan realmente estos componentes y por qué muchas marcas han comenzado a formular sin ellos. Conocer cómo funcionan y cómo pueden afectar al cabello te permitirá elegir productos que se adapten mejor a tus necesidades y a la salud de tu cuero cabelludo.

Qué son los sulfatos y para qué sirven

Los sulfatos son agentes limpiadores potentes. Se encargan de generar espuma y arrastrar con facilidad la grasa, la suciedad y los residuos que se acumulan en el cabello. Entre los más comunes se encuentran el SLS (Sodium Lauryl Sulfate) y el SLES (Sodium Laureth Sulfate). Su eficacia es indiscutible, por eso durante décadas han sido la base de la mayoría de champús del mercado.

Los sulfatos son ingredientes que pueden ser dañinos cuando forman parte de productos para el cuidado del cabello.

El problema aparece cuando esta acción limpiadora es demasiado intensa. Al eliminar también los aceites que protegen la piel del cuero cabelludo, pueden provocar sequedad, irritación o sensación de tirantez. En el cabello, su uso continuado puede acentuar la aspereza, aumentar el frizz e incluso debilitar la fibra capilar.

Estas molestias son más frecuentes en personas con cuero cabelludo sensible, cabellos rizados, teñidos o secos, ya que son tipos de pelo que dependen más de su hidratación natural para mantenerse saludables. Por ello, los limpiadores suaves han ido ganando popularidad, especialmente entre quienes buscan rutinas capilares menos agresivas.

Siliconas, qué son y como actúan en el cabello

A diferencia de los sulfatos, las siliconas no limpian, acondicionan. Crean una película alrededor de la fibra capilar que proporciona un tacto sedoso, brillo y peinabilidad instantánea. Por eso muchos productos las incorporan para ofrecer resultados visibles desde el primer uso.

Aunque su efecto cosmético es agradable, algunas siliconas (principalmente las no solubles en agua) pueden acumularse con el tiempo. Esta acumulación puede restar volumen al cabello, hacerlo más pesado y opaco o dificultar que los tratamientos nutritivos penetren en profundidad.

Los sulfatos y siliconas son capaces de limpiar y acondicionar con mucha mayor rapidez e intensidad.

Para eliminar esa capa, muchas veces se necesitan limpiadores fuertes… que suelen ser sulfatos. Así se crea un círculo del que cuesta salir. Las siliconas no son dañinas en sí mismas, pero no siempre son la mejor opción para quienes buscan un cuidado capilar más natural o desean que la salud del cabello mejore de verdad y no solo en apariencia.

Por qué tantas fórmulas actuales las evitan

El auge de la cosmética más consciente ha hecho que muchas personas busquen productos que cuiden el cabello sin alterar su equilibrio natural. Evitar sulfatos y siliconas responde a ese deseo de suavidad, ligereza y respeto por la estructura capilar.

Optar por fórmulas libres de estos ingredientes puede ayudar a:

  • Mantener el cuero cabelludo más equilibrado.
  • Reducir irritaciones y sequedad.
  • Conservar mejor la hidratación natural del cabello.
  • Evitar el aspecto pesado y opaco causado por residuos.
  • Conseguir un brillo real, no solo superficial.
  • Favorecer la definición en cabellos rizados u ondulados.

Alternativas más suaves y naturales

A medida que los consumidores se interesan por ingredientes más respetuosos, han surgido muchas alternativas en el ámbito clean beauty que ofrecen limpieza y suavidad sin los efectos secundarios asociados a los sulfatos y siliconas tradicionales.

Cada vez son más las beauty lovers que prefieren champús sin sulfatos y siliconas con una composición más natural.

Entre los sustitutos más utilizados destacan:

  • Tensioactivos suaves derivados del coco, como sodium cocoyl isethionate o coco-glucoside, que limpian si resecar.
  • Extractos botánicos, como aloe vera o camomila, que alivian el cuero cabelludo.
  • Aceites ligeros de argán, jojoba o pepita de uva, que nutren sin saturar.
  • Proteínas vegetales, que fortalecen y aportan elasticidad.

Este tipo de fórmulas permiten que el cabello recupere su brillo natural, mejore su movimiento y mantenga la hidratación sin necesidad de capas artificiales.

Los beneficios de elegir productos sin ingredientes agresivos

La transición a productos suaves pueden requerir un periodo de adaptación, especialmente si tu cabello está acostumbrado a siliconas o a limpiadores muy potentes. Sin embargo, con el tiempo la mayoría de las personas notan:

  • Mayor suavidad sin sensación de pesadez.
  • Menos frizz y puntas menos quebradizas.
  • Más brillo natural.
  • Mejor respuesta a los tratamientos hidratantes.
  • Un cuero cabelludo más calmado.

Si te interesa dar este paso, en la categoría de productos capilares de Sephora puedes encontrar champús sin sulfatos y otras alternativas suaves que pueden ayudarte a adaptar tu rutina.

En resumen, conocer el papel de los sulfatos y las siliconas en los champús te permite tomar decisiones más conscientes sobre tu rutina capilar. Elegir fórmulas más suaves y respetuosas no solo ayuda a mantener el equilibrio natural del cuero cabelludo, sino que también favorece un cabello más fuerte, brillante y saludable a largo plazo. Con alternativas cada vez más accesibles y eficaces, apostar por productos libres de ingredientes agresivos es una forma sencilla de mejorar la calidad y el bienestar de tu melena día tras día.

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