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¿ES POSIBLE CREAR PRENDAS SOLO CON ELEMENTOS QUE PROVIENEN DE LA SELVA AMAZÓNICA? EL TRABAJO DE LABO YOUNG DEMUESTRA QUE SÍ

La naturaleza ha sido desde siempre una fuente inagotable de inspiración para artistas de toda índole. Y por supuesto, la moda no es una excepción al respecto. Desde tejidos, estampados y siluetas, hasta el hilo narrativo para colecciones, o editoriales, su ecosistema vegetal formado por árboles, plantas y flores es un elemento recurrente temporada tras temporada. Especialmente ahora que la sostenibilidad ha adquirido una mayor relevancia.

Sin embargo, existen creativos capaces de innovar y de dar una vuelta de tuerca nunca antes vista a este recurso creativo. Es el caso de LABO YOUNG, un artista brasileño cuya fascinante (y todavía poco conocida) obra nos ha sorprendido sobremanera. Y no es para menos. ¿El motivo? Es capaz de transformar todo tipo de plantas y ramas en prendas de vestir. Una expresión creativa a través de la que habla del poder de la cultura amazónica, su tierra natal, y que se refleja en las técnicas que utiliza para realizar sus obras.

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Hojas gigantes, cortezas de árboles, ramas, lianas, semillas… cualquier elemento vegetal de la naturaleza selvática se convierte en vestidos, tops e, incluso, en accesorios al pasar por las manos de Labo: “Todo tiene que hacerse con mucho cuidado y precisión, ya que no suelo utilizar otro tipo de materiales para hacer los amarres, a no ser que haya que utilizar algún look durante mucho tiempo. Pero suelo atar hoja a hoja. Hay que hacer cuentas para que todo quede bien alineado y trabajar lo asimétrico no es tan fácil, contaba en una entrevista para Metal Magazine.

Aunque no ha sido hasta hace poco cuando descubrió que podía usarlos para hacer ropa, sí era algo que utilizaba desde pequeño para construir sus propios juguetes: “Siempre me sentí un niño muy creativo, utilizaba todos los materiales posibles para construir mis juguetes y mi jardín era ese espacio donde podía jugar e inventar. Crecí y este instinto creativo se mantuvo. Entonces me di cuenta de que era algo muy serio e íntimo”.

Tras mudarse con su familia a la isla de Mosqueiro, Labo comenzó a desarrollar su actual proyecto creativo con un ADN vegetal. Y en un principio… fue fruto de una época oscura: “Varios problemas con mi autoestima e inseguridad me afectaron durante ese período. Fue entonces cuando volví a esos primeros juegos infantiles que todavía tenían mucho sentido para mí”. Y poco después todo ello se convirtió en una cura para él: “Las hojas siempre han sido una cura para las heridas con las que no sabía cómo lidiar”.

Su obra también le ha servido para transmitir la historia de su familia y cómo ésta le marcó cuando era un niño. Su madre era de la isla de Marajó, un paraíso vegetal para Labo, cuyo exótico folclore es otra de sus grandes fuentes de inspiración: “Tuve mucha suerte de haber nacido en un lugar y en una familia donde el conocimiento ancestral siempre ha prevalecido por encima de cualquier cosa. Esto se refleja en la forma en que he construido mi trabajo en términos visuales. A través de la espontaneidad de mi memoria”.

Junto a la fotografía y la moda, la música autóctona también le sirve como medio para explorar y crear. Porque le conecta con momentos e historia y le transporta a lugares inimaginables: “La forma en que tratamos la música aquí es muy afectiva y es también una forma de marcar nuestro territorio. Su estilo es futurista y único, es difícil de entender para alguien que viene de otro lugar. Me encanta que, con ella, creemos nuestros propios códigos culturales”.

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A la hora de mostrar sus creaciones, su perfil de Instagram ha sido su principal escaparate. Una plataforma que, como amante de lo visual, utiliza para transmitir su imaginario de moda vegetal a través de las fotografías que él mismo toma. Y, a su vez también le permite conectar con otros profesionales creativos. Así ha llegado a la vista de medios tan importantes como Harper’s Bazaar Brasil o i-D, en los que, además de utilizar sus prendas, ha ejercido de estilista.

Labo reconoce que, obviamente, sus prendas no están hechas para ser llevadas en el día a día debido a su complejidad. Por el momento, únicamente se pueden usar en fotografías. No obstante, le gustaría poder extrapolar esa inspiración vegetal más allá de lo experimental. Por ello, entre sus planes de futuro está encontrar la forma de poder crear moda para ser llevada, aprovechando los colores, las formas y las texturas que le brindan los recursos naturales: “Realmente quiero poder transformar todo ello en diseños ponibles, pero todavía no sé cuál sería el material adecuado. Probablemente crearlas en 3D sería lo más lógico… pero también me encantaría crear piezas virtuales”.