La moda española de autor camina lenta pero segura hacia un modelo de producción sostenible. Al menos una parte de ella. Y en esa parte, desde hace años, destaca el trabajo realizado por JUAN CARLOS PAJARES. Desde su taller en Guadalajara y bajo pedido, su firma JCPAJARES hace realidad diseños contemporáneos de una manera ética y sostenible. Para ello cuenta con la colaboración de manos artesanas y materiales que son 100% made in Spain. Así se consigue una exclusividad en el producto que incluso puede llevar a la existencia de una sola pieza by JCPajares en todo el mundo.
Su defensa del slowear en el proceso de diseño de colecciones ha sido una constante desde sus inicios. ¿Temporadas? Son innecesarias en el universo propio de este diseñador que, poco a poco, crece en la dirección correcta. Y, además, se diversifica. ¿Cómo? A través de joyas creadas mediante el upcycling con el taller Prettyrumour de Madrid o de muebles artesanales con WORN STUDIO. Esta última colaboración se presentó en la Marbella Design Fair y se llevó el premio al mejor espacio sostenible y ecológico por su apoyo a la artesanía local de Castilla-La Mancha. Razones no nos han faltado para pedirle a Juan Carlos que responda a nuestro cuestionario ECOLOVER. Y el resultado podéis disfrutarlo a continuación…
¿Cómo definirías tu personalidad propia como Ecolover?
Creo que cada gesto diario cuenta y, sin querer, llevo a cabo muchas pequeñas acciones en mi día a día que aportan un granito de arena. Todas giran en torno a la famosa regla de las tres “R”; reducir, reciclar, reutilizar. También uso mucho el transporte público. Con respecto a la marca, intentamos apurar al máximo todos los tejidos. Realizamos mascarillas de los pequeños retales y los más pequeños se guardan en bolsas para ser servir de relleno en productos que saldrán para un proyecto que estoy terminando de perfilar. Reutilizamos constantemente todo tipo de bolsas y nuestros deadstocks los volvemos a poner a la venta en un marketplace. En el mismo en el que también compramos nuevos tejidos. La última colección tiene un 65% de prendas totalmente sostenibles y para las que no lo son hay versiones ecológicas para tiendas y clientes.
¿Cuál es el mayor reto sostenible al que se enfrenta la moda actual?
A parar y pensar. Hay que replantearse el negocio, las materias primas, la circularidad, la transparencia… La moda no es sostenible y entre todos tenemos que trabajar para que lo sea. Su futuro es sostenible o no habrá futuro para ella. Por suerte, están cambiando las cosas. Las firmas presionamos a los proveedores y fabricantes. Y el consumidor está siendo cada vez más consciente y darle una segunda vida a las prendas ya no está mal visto. Además, muchos portales de moda y marketplaces están incorporando la venta de segunda mano.
¿Es posible transformar la industria de la moda en una economía circular?
Siendo sincero, va a ser muy complicado hacerlo por completo. Para hacerlo realidad se necesita mucha inversión, pero llegará a ser circular en un alto porcentaje. Por el momento, conseguir vender productos de calidad que perduren ya es un paso importante.
¿Qué parte de la sostenibilidad despierta tu lado más activista?
Sin duda alguna, el comercio Justo. Es algo que veo mucho en mi día a día y estoy muy sensibilizado con ello. Crear prendas artesanas es un arte y conlleva muchas horas, buen gusto y refinamiento. Creo que hay que reivindicarlo y todas las personas implicadas en estas labores deben tener sueldos dignos.



¿Cómo reaccionas ante un evidente caso de greenwashing?
Me indigna ver cómo esos gigantes mundiales que llenan sus tiendas a diario tiene el valor de apuntarse a la sostenibilidad. Vendiendo pantalones por 12 euros o camiseta por 3 euros, con esos precios… ¿cómo pretenden que creamos que sus empresas son éticas.
¿Crees en la moda como un buen vehículo para promover la solidaridad?



Cada pequeño gesto cambia, infórmate y consume de forma responsable. Interioriza pequeñas acciones diarias y conviértelas en hábitos. Y compra moda de autor que te haga feliz y perdure toda la vida.